Rotacion de cultivos en un huerto pequeno sin complicarse

Para hacer la rotación de cultivos en un huerto pequeño sin complicarte, divide tu espacio en cuatro zonas y agrupa las hortalizas según la parte que te comes: fruto, raíz, hoja y legumbre. Cada temporada, cada grupo pasa a la zona siguiente. Así no repites en el mismo sitio plantas de la misma familia ni plantas con las mismas necesidades de nutrientes. Es el esquema que propone la Guía de métodos de asociación y rotación de cultivos del Programa Municipal de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid. Este artículo explica cómo aplicarlo, cómo combinarlo con la asociación de cultivos y en qué puntos no coinciden las fuentes.

Qué es la rotación y por qué te interesa aunque tengas pocos metros

Mariano Bueno la define en un artículo publicado en la revista La fertilidad de la tierra (nº 37) y recogido en la biblioteca del Ministerio de Agricultura (MAPA): rotar es esperar varios años antes de volver a plantar el mismo cultivo en la misma parcela. Según el autor, el monocultivo desequilibra la estructura mineral de la tierra, porque agota unos nutrientes o acumula otros, y favorece los parásitos, plagas y enfermedades que se especializan en una familia de plantas.

La guía de Madrid da dos objetivos concretos:

  • Mantener la fertilidad del suelo. Cada especie gasta unos elementos minerales determinados, y repetirla agota la tierra. También puede cambiar su estructura o su pH.
  • Controlar plagas y enfermedades. Si alternas plantas que alojan ciertos patógenos con otras que no, se transmiten menos. La guía lo dice sobre todo de los que viven en el suelo: hongos, nematodos e invertebrados.

En un huerto pequeño esto importa más, no menos: tienes pocos sitios donde mover las plantas, y un error se arrastra varias temporadas.

Las cuatro reglas que puedes memorizar

La guía municipal resume la rotación en cuatro principios:

  1. No repetir la misma parte comestible. Las hortalizas de raíz, flor o fruto necesitan más potasio y fósforo, y las de hoja más nitrógeno.
  2. No repetir especies de la misma familia botánica. Tienen exigencias nutricionales parecidas y son débiles ante las mismas plagas y enfermedades. El artículo del MAPA pone un ejemplo: si un año cultivas coles de repollo, no pongas después coliflores ni coles de Bruselas, que también son crucíferas.
  3. Alternar raíces superficiales con raíces profundas.
  4. Alternar cultivos muy exigentes con otros que lo sean menos.

Si solo te quedas con una, que sea la segunda. Tomate, pimiento, berenjena y patata son de la misma familia, las solanáceas. Poner patatas donde el año anterior hubo tomates no es rotar.

El esquema de cuatro zonas: fruto, raíz, hoja y leguminosas

El modelo de Madrid ordena los cultivos por la parte comestible y por la familia botánica, y cuenta cada semestre como una temporada:

GrupoFamiliasEjemplos
FrutoSolanáceas, cucurbitáceas, gramíneasTomate, pimiento, berenjena, patata, calabaza, calabacín, pepino, melón, sandía, maíz
RaízApiáceas, liliáceasZanahoria, chirivía, apio, perejil, hinojo, cebolla, puerro, ajo
HojaQuenopodiáceas, asteráceas, brasicáceasAcelga, espinaca, lechuga, escarola, coles, rúcula
LeguminosasLeguminosasJudía, haba, guisante, lenteja, garbanzo, veza (abono verde)

Algunos detalles de la guía que evitan errores típicos:

  • La patata y el boniato van con los frutos, porque necesitan tantos nutrientes como ese grupo.
  • Rábanos, nabos y remolachas se rotan como raíces, aunque en el cuadro aparezcan junto a las brasicáceas y quenopodiáceas.
  • El girasol se considera semilla y se rota como un fruto.
  • Por «coles» se entiende cualquier variedad: repollo, brócoli, coliflor, lombarda, romanescu, berza, kale, coles de Bruselas o pak choi.

Según la guía, el ciclo puede recorrerse en cualquiera de los dos sentidos. Lo que importa es que, después de los cultivos que más consumen (frutos, coles y patata) o de los de exigencia media (asteráceas, quenopodiáceas y puerro), vengan siempre los menos exigentes, es decir, raíces o leguminosas. También recomienda meter un abono verde cada 3 o 4 años.

Exigentes, medianos, poco exigentes y mejorantes

Bueno propone una alternativa por si no quieres complicarte con familias: rotar según la exigencia de nutrientes. Después de una planta exigente o medianamente exigente, pon una poco exigente y cierra el ciclo con plantas mejorantes. Su clasificación es esta:

  • Exigentes: se desarrollan bien con aportes de compost o estiércol. Son las solanáceas, las cucurbitáceas, las crucíferas (coles, coles de Bruselas, brócolis, coliflores) y el maíz.
  • Medianamente exigentes: pueden crecer bien después de un cultivo exigente, sin apenas compost o con un aporte moderado de compost bien descompuesto. Son acelgas, lechugas, escarolas y puerros. Zanahorias, remolachas, rabanitos y chirivías también entran aquí, aunque para crecer bien piden compost muy descompuesto.
  • Poco exigentes: la mayoría de las plantas de las que comemos la raíz (ajos, cebollas, rabanitos) y las leguminosas (guisantes, judías, habas, soja, lentejas, altramuces).
  • Mejorantes: además de pedir pocos nutrientes, enriquecen la tierra. Por ejemplo, las leguminosas y los abonos verdes como el trébol, las habas forrajeras, la veza, la esparceta o la facelia.

Si vas a aportar compost casero, aprovecha el paso por los cultivos exigentes. En compostaje doméstico: ordenanza, ayudas y puntos de compostaje tienes cómo organizarlo.

Dónde no coinciden las fuentes

Las dos fuentes no clasifican igual todas las hortalizas, y conviene saberlo para no frustrarte si otro manual dice algo distinto:

  • Las coles. Madrid las coloca en la zona de hoja. Bueno las llama exigentes en el texto, pero en su esquema de cinco parcelas las pone junto a los rábanos y las leguminosas, en la de mejorantes.
  • Zanahoria y remolacha. Madrid pone la zanahoria entre las poco exigentes y la remolacha a la vez entre las poco y las medianamente exigentes. Bueno las trata como medianamente exigentes.
  • Cultivos plurianuales (fresas, alcachofas, espárragos). Las dos fuentes los sacan de la rotación y los ponen en una parcela aparte. Madrid propone moverlos cada 4 o 5 años, y Bueno dice que el ciclo puede alargarse a 5 o 6.

En la práctica, estas diferencias pesan menos que las dos reglas en las que sí coinciden: no repetir familia y no encadenar dos cultivos exigentes.

Cuántas rotaciones caben en un año

Bueno explica que los manuales suelen hablar de rotaciones anuales porque vienen de climas fríos: un año solanáceas, el siguiente hojas, el tercero raíces y el cuarto leguminosas. En climas cálidos y templados, en cambio, en una misma parcela pueden salir 2 o 3 cultivos distintos al año, y el esquema por exigencia de nutrientes se completa en 2 o 3 años. Por eso la guía de Madrid cuenta por semestres, con una temporada de otoño-invierno y otra de primavera-verano.

Que puedas hacer dos o tres rotaciones al año depende del clima de tu zona y del agua de que dispongas en verano. Si riegas con agua recogida, mira antes los sistemas de riego con agua de lluvia y la presión que necesitan.

Asociación de cultivos: lo que cultivas junto, no después

La asociación de cultivos en el huerto consiste en cultivar a la vez y en el mismo espacio dos o más especies que se benefician entre sí. Bueno añade un matiz importante: si dos plantas no se llevan bien juntas, tampoco conviene que una suceda a la otra, porque los restos y exudados de la primera afectan a la siguiente (alelopatía). Así que la tabla de asociaciones también te sirve para la rotación.

Los criterios de la guía de Madrid para asociar son:

  • Combinar plantas de ciclo corto (acelga, nabo, rabanito, rúcula) con otras de ciclo largo (ajo, berenjena, calabaza, coles, maíz, patata, pimiento, tomate…).
  • Juntar plantas que necesitan muchos nutrientes con otras que necesitan pocos. Ejemplos de la guía: espinaca con haba, col con lechuga, tomate con calabaza, maíz con girasol y judías.
  • Mezclar sistemas de raíces y portes distintos, como hortalizas de raíz con hortalizas de hoja.
  • Añadir plantas acompañantes que repelan plagas o atraigan polinizadores y depredadores.

Algunas combinaciones de las tablas de la guía:

HortalizaFavorable conDesfavorable con
TomateAlbahaca, cebolla, perejil, apio, judías, puerro, col, ajo, lechuga, zanahoriaPatata, pepino
JudíasCalabacín, calabaza, col, fresa, lechuga, rábano, maíz, tomate, zanahoriaAjo, cebolla, guisante, haba, puerro, remolacha
LechugaAjo, cebolla, fresa, nabo, tomate, judías, rábano, col, remolacha, zanahoriaPerejil, apio, girasol
ZanahoriaCebolla, guisante, judías, lechuga, rábano, patata, puerro, tomateRemolacha, apiáceas

Hay dos incompatibilidades que la guía destaca y que conviene recordar: las leguminosas con ajo, cebolla o puerro, porque estos inhiben las bacterias fijadoras de nitrógeno de las raíces de las leguminosas, y la lechuga después del perejil.

Preguntas frecuentes

¿Puedo rotar si solo tengo una mesa de cultivo o dos bancales?

Sí, aunque con menos margen. El principio es el mismo: no repetir familia ni parte comestible en el mismo hueco. Con dos bancales puedes dividir cada uno en dos mitades y seguir el ciclo fruto, raíz, hoja y leguminosas por semestres, como propone la guía de Madrid.

¿Cada cuánto vuelve el tomate al mismo sitio?

Con el esquema de cuatro zonas, cuando haya pasado por las otras tres. Las fuentes consultadas no dan un número de años válido para cualquier huerto, porque depende de cuántos cultivos saques al año en tu clima. Desconfía de las cifras cerradas que circulan sin fuente.

¿Qué hago con fresas, espárragos o alcachofas?

Ponlos en una zona aparte, fuera de la rotación. Las dos fuentes coinciden en esto. Solo difieren en cada cuánto cambiarlos de sitio: 4 o 5 años según Madrid, 5 o 6 según Bueno.

¿Hace falta dejar la tierra en barbecho?

No es obligatorio. Bueno menciona el barbecho como opción, pero considera mejor sembrar un abono verde en ese hueco. La guía de Madrid recomienda uno cada 3 o 4 años, por ejemplo una mezcla de leguminosa y gramínea como veza con avena.

Para empezar esta temporada

Para planificar el huerto familiar, Bueno aconseja dibujar un plano de tus bancales y anotar cada año qué has cultivado en cada uno. Ese registro sirve más que cualquier tabla. Para empezar:

  1. Divide el espacio en cuatro zonas y reserva un rincón para los plurianuales.
  2. Asigna a cada zona un grupo: fruto, raíz, hoja o leguminosas.
  3. Al acabar cada temporada, pasa cada grupo a la zona siguiente.
  4. Antes de sembrar, comprueba en la tabla de asociaciones que lo que plantas junto, o justo después, no es incompatible.
  5. Aporta el compost donde vayan los cultivos exigentes y deja la zona de leguminosas sin abonar.

Si te sobra cosecha de la zona de frutos en verano, puedes conservarla con un secadero solar de alimentos.

Ultima revision editorial: . La normativa de agua, saneamiento y autoconsumo cambia por comunidad autonoma y por municipio, y se modifica cada ano. Antes de invertir o de tramitar nada, comprueba la fuente oficial vigente que enlazamos mas abajo y, si hay duda, consulta con tu ayuntamiento o con un tecnico competente.

Fuentes consultadas

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  1. Guía de métodos de asociación y rotación de cultivos. Programa Municipal de Huertos Urbanos Comunitarios, Ayuntamiento de Madrid
    www.madrid.es
  2. Las rotaciones de cultivos en el huerto (Mariano Bueno, La fertilidad de la tierra nº 37). Biblioteca del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
    www.mapa.gob.es

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